domingo, 20 de septiembre de 2015

TEMA: 4-- HABITOS DE HIGIENE

HABITOS DE HIGIENE 





Mientras los menores no aprendan a disfrutar de vegetales, frutas, granos enteros y aumenten sus actividades físicas, es difícil que haya logros para reducir su obesidad”, dice el doctor Strauss. “Ese problema atañe a toda la familia y es importante limitar el tiempo que se pasa frente a la televisión, la computadora o los juegos de video”.
También es importante que los padres revisen sus hábitos alimenticios y que apoyen a los menores en lograr una reducción de su peso. El proceso será más rápido y fácil si la familia ayuda. El cambio más fácil para lograr una dieta saludable es la limitación de grasa. Antes de optar por una dieta, consulte con su médico. Las dietas para menores son diferentes a las de los adultos.
Incremente las actividades familiares al aire libre. Salga con su familia a las montañas, a la playa o al parque; haga que los niños caminen y corran. Si es posible, inscriba a sus hijos para practicar un deporte o danza, en clubes de montañismo o para practicar el ciclismo. Si su presupuesto o su tiempo son limitados, organice sesiones de ejercicios en su casa, se puede correr en un mismo lugar. Sustituya los antojos “chatarra” con zanahorias, jícamas, pepinos, que no tienen una gota de grasa y sí mucha fibra. Antes de la comida, prepare a la familia una ensalada con verduras crudas. Ayudará a disminuir el hambre y a consumir menos cantidad de comida. Sustituya los aderezos por jugo de limón y unas gotas de aceite de oliva. Recuerde que se puede cocinar con muy poca o nada de grasa. El aceite no mejora el sabor de los alimentos.
Los padres que comen saludablemente son excelentes modelos para sus hijos.

Es necesario que los niños y su familia lleven un programa de control de peso para combatir la obesidad, donde pueden destacar las siguientes medidas:
  • Cambio de hábitos alimenticios, comer más despacio.
  • Desarrollo de nuevas rutinas y consumo de alimentos no grasos. Evitar comidas rápidas o “chatarra”.
  • Reducir las porciones y consumir menos calorías.
  • Incrementar la actividad física, especialmente caminar, tener un estilo de vida activo.
  • Saber qué come el niño en la escuela, es común que ahí se vendan alimentos grasos o azucarados.
  • Hacer comidas familiares en lugar de cenar enfrente de la televisión.
  • No usar la comida como premio.
  • Limitar los antojitos, refrescos, comida de preparación rápida.
  • Evitar el uso de píldoras para perder peso.
  • Asistir a un grupo de apoyo.

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